BERLÍN.- Alemania y Francia presentarán antes de fin de mes una "solución global y duradera" a la crisis de la eurozona y a los problemas que afrontan los bancos europeos, anunciaron ayer en esta capital la canciller Angela Merkel y el presidente Nicolas Sarkozy.
En medio de una ola de indicios que apuntan a que la quiebra de Grecia es ya inevitable, los dos principales líderes europeos subrayaron su "absoluto acuerdo" mutuo y reconocieron la responsabilidad especial de sus países ante la crisis.
"Estamos decididos a hacer lo necesario para garantizar la recapitalización de nuestros bancos", aseguró Merkel en la conferencia de prensa conjunta tras la reunión.
Sarkozy fue más lejos y confió en poder presentar una "solución global y duradera" a la crisis en la eurozona y una nueva visión de Europa durante la cumbre del G20, que se celebra a principios de noviembre en Cannes. El francés aclaró que el acuerdo alcanzado ayer con Merkel es de principio y que irá concretándose en próximos encuentros. "No es el momento de entrar en detalles", resaltó.
Tanto Merkel como Sarkozy pidieron la "rápida ratificación" del Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FEEF) por parte de los 17 países con la moneda común y vieron posible una salida a la crisis griega con Atenas dentro del euro.
La esperada reunión en la Cancillería de Berlín, sin embargo, fue precedida por un fin de semana marcado por augurios negativos para el futuro de Grecia. Su insolvencia es virtualmente inevitable y el eurogrupo está analizando una quita de deuda de hasta un 60% para Atenas. El desafío pasa ahora por impedir que esa posible quiebra arrastre a otros países como Italia y España y que desate además una crisis en el sistema bancario. Los bancos franceses son los más expuestos a la deuda griega, con 53.000 millones de euros. Les siguen precisamente los alemanes, con 34.000 millones. Una bancarrota en Atenas tendría consecuencias catastróficas para muchas entidades de ambos países.
En términos generales, el FMI estimó que los bancos europeos necesitan una recapitalización de entre 100.000 y 200.000 millones de euros.
Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, advirtió de los riesgos "imprevisibles" que implica una posible quiebra de Grecia. "Si dejamos caer a Grecia existe el gran peligro de que la crisis se propague a otros países", dijo. "Las reformas deben llegar con más rapidez", reclamó Barroso. (DPA)
En medio de una ola de indicios que apuntan a que la quiebra de Grecia es ya inevitable, los dos principales líderes europeos subrayaron su "absoluto acuerdo" mutuo y reconocieron la responsabilidad especial de sus países ante la crisis.
"Estamos decididos a hacer lo necesario para garantizar la recapitalización de nuestros bancos", aseguró Merkel en la conferencia de prensa conjunta tras la reunión.
Sarkozy fue más lejos y confió en poder presentar una "solución global y duradera" a la crisis en la eurozona y una nueva visión de Europa durante la cumbre del G20, que se celebra a principios de noviembre en Cannes. El francés aclaró que el acuerdo alcanzado ayer con Merkel es de principio y que irá concretándose en próximos encuentros. "No es el momento de entrar en detalles", resaltó.
Tanto Merkel como Sarkozy pidieron la "rápida ratificación" del Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FEEF) por parte de los 17 países con la moneda común y vieron posible una salida a la crisis griega con Atenas dentro del euro.
La esperada reunión en la Cancillería de Berlín, sin embargo, fue precedida por un fin de semana marcado por augurios negativos para el futuro de Grecia. Su insolvencia es virtualmente inevitable y el eurogrupo está analizando una quita de deuda de hasta un 60% para Atenas. El desafío pasa ahora por impedir que esa posible quiebra arrastre a otros países como Italia y España y que desate además una crisis en el sistema bancario. Los bancos franceses son los más expuestos a la deuda griega, con 53.000 millones de euros. Les siguen precisamente los alemanes, con 34.000 millones. Una bancarrota en Atenas tendría consecuencias catastróficas para muchas entidades de ambos países.
En términos generales, el FMI estimó que los bancos europeos necesitan una recapitalización de entre 100.000 y 200.000 millones de euros.
Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, advirtió de los riesgos "imprevisibles" que implica una posible quiebra de Grecia. "Si dejamos caer a Grecia existe el gran peligro de que la crisis se propague a otros países", dijo. "Las reformas deben llegar con más rapidez", reclamó Barroso. (DPA)